¿Qué le pasa a Obama?

Extraño. Muy extraño. Hizo la mejor campaña de la historia, involucrando a la gente, llegando al plano emocional de los americanos y haciendo un uso revolucionario de la comunicación política y las redes sociales. Ha sido premio Nobel de la Paz, y ha conseguido logros históricos en Estados Unidos (reforma de los sistemas sanitario y financiero) (Ver timeline). Su comunicación web sigue siendo un modelo de referencia (ahí es nada la web de la Casa Blanca). Sigue organizando formas revolucionarias de comunicar sus propuestas (¿qué significa la reforma sanitaria para ti?), y organizando a la sociedad. Y, sin embargo, los números no le avalan a Barack Obama: un 48% desaprueba su gestión, frente al 44% que la aprueba, según Gallup. Peor le va en Zogby: 45% de aprobación frente al 54% de desaprobación. Y no sólo eso, la percepción es que está en crisis y con perspectivas peligrosas para las próximas elecciones de noviembre al Congreso. ¿Le pasará lo mismo que a Bill Clinton en 1994, cuando perdió el control parlamentario?

Verdad es que ha tenido que capear con una crisis económica sin precedentes, con el desgaste político que una crisis siempre implica para un gobernante, y con críticas a la gestión del desastre de la plataforma de BP en el Golfo, además de algunas otras cuestiones que desde que accedió al poder le han minado (Irak, Afganistán, Guantánamo, etc). Y por supuesto los republicanos y algunos movimientos como el Tea Party no le han puesto alfombra roja.

Más allá de estas cuestiones, ¿qué ha hecho mal Obama? Tratar de encontrar respuestas a esta pregunta es esencial para los comunicadores políticos, ya que al actual presidente se le supone ejemplo de grassroots, comunicación 2.0 y de casi todo en nuestra profesión.

Aún es pronto para sacar conclusiones; habrá que ver cómo evoluciona la situación y cómo el equipo del presidente revierte la situación. Hablando del equipo, quizá se encuentre aquí una posible explicación. Según Politico.com, no se están haciendo las cosas bien en El Ala Oeste. En este sentido, “arrebatos de sinceridad” como el reciente de Robert Gibbs, jefe de prensa de la Casa Blanca, acerca de que los demócratas podrían perder “the House”, refuerzan esta teoría. Politico.com incluso afirma que a veces se trata a los periodistas con insultos. ¿Qué relaciones públicas son esas?

Asimismo, según advertía el pasado sábado Pablo Pardo, corresponsal del diario El Mundo en Estados Unidos, parece ser que el presidente tiene dificultad para comunicar su mensaje, y que ya no habla con la misma soltura que le hizo ganar las elecciones.

Otra posible explicación apuntada por los expertos es su falta de identificación. Parece ser que Obama no gusta ni a conservadores, ni a liberales ni a independientes. “Conservatives think he stands for backdoor socialism. Liberals think he is a sell-out. Independents think he is a president with no clear compass who is breaking the bank with excessive spending”, explica de nuevo Politico.com. Tal vez ganar las elecciones esquivando posicionarse en ciertos temas le vaya a pasar demasiada factura. Más allá de la comunicación política está la política, decir qué se opina sobre esto y lo otro, controlar al partido y otros asuntos clave.

Quizá sea un buen aviso para los políticos en general. Muchas veces creen que con contratar a comunicadores políticos de primera basta, y que con su varita mágica les harán ganar las elecciones y les construirán una gran imagen. Y es cierto, el poder de la comunicación política es muy, muy grande. Pero, en última instancia, da igual que la comunicación de un producto sea muy buena si el producto es malo en sí mismo.

Afortunadamente, el producto Obama es bueno, como demuestran las leyes históricas que ha aprobado y otros grandes hitos políticos (entre ellos no haber dependido del dinero de lobbies para financiar su campaña). Además, no se debe subestimar su maquinaria electoral, y aunque no se le auguren buenos resultados para las elecciones del midterm, habrá que ver. Aún queda mucho partido. En cualquier caso, habrá que seguir el tema con atención para extraer lecciones de comunicación política, que se apuntan muy importantes para la profesión.

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Sentido común + sinceridad + humildad = éxito del político en redes sociales

Han sido dos semanas apasionantes para la comunicación política. Primero, el congreso internacional celebrado por la Asociación de Comunicación Política (ACOP) en Bilbao, con un reparto de lujo. Después, un interesante reportaje el pasado sábado en Informe Semanal al hilo del señalado congreso para dar a conocer la profesión. Ayer, al mediodía, un coloquio online con Luis Arroyo, presidente de ACOP, para que la gente pudiera preguntar a un comunicador político distintas cuestiones sobre esta disciplina. Y, por la tarde, Política Redes, una mesa redonda organizada por Gutiérrez Comunicación y retransmitida por GlobbTV en streaming para reflexionar sobre el uso de las redes sociales en política. Encuentro apasionante del que se pudieron extraer algunas conclusiones interesantes de cómo está el panorama en España.

Rafa Rubio, moderador de la mesa, lanzó la bola refiriéndose a la importancia de conectar con las personas en el ámbito local a través de las redes sociales. Ninguna casa se empieza por el tejado, y establecer un diálogo con los electores tiene más sentido cuando éste comienza en el ámbito municipal y autonómico. A fin de cuentas, lo que más le interesa al ciudadano es lo que le afecta directamente: cuándo van a acabar las obras de la calle de al lado y por qué el alcalde hizo esto o dejó de hacer lo otro. Algo que de forma natural siempre se ha desarrollado mejor en el Reino Unido gracias a un sistema electoral en el que los representantes de cada circunscripción tienen que rendir cuentas en “casa” para mantener su escaño, y que era una asignatura pendiente en España.

Por su parte, los tres ponentes (David Pérez, PP; José Cepeda, PSOE; e Inès Sabanés, IU) se apresuraron enseguida a batear con contundencia mostrando que sabían de qué hablaban: la consecuencia de este diálogo en las redes sociales hará de la política un juego más democrático. Por tanto, en pro de llevar a cabo esta conversación político – elector (y viceversa), hay que fomentar su el uso de estas redes y los políticos deben aprender a convivir con estas tecnologías. Parecían ser muy conscientes de ello. Buenas noticias.

Señalada pues la meta, un sinfín de cuestiones realmente interesantes en el camino, en un evento que transcurrió en un ambiente altamente cordial, con los políticos dándose cuenta de que pensaban bastante parecido en muchos de los temas. La importancia de que los partidos no conciban las redes sociales como cotos de caza de votos; la importancia de la comunicación política 2.0 para comunicar los proyectos y llegar a la gente de forma más efectiva… Y, entre pan y pan, algunos datos curiosos: Facebook en 6 meses tuvo los mismos usuarios que la radio en 40 años.

En el capítulo de los retos, mejorar el sistema institucional para que permita este diálogo, según Sabanés. Y superar errores de manual como enviar cartas a los domicilios comenzando con querido amigo/a (o su versión @). ¿De qué sirve personalizar la política gracias a las redes sociales si luego se falla en lo básico?

Lee la conversación que tuvo lugar en Twitter durante el evento

Tal era la cantidad de cosas a hacer y no hacer que resultaba fácil perderse. En este sentido, nos quedamos con varias claves de David Pérez para que los políticos acierten en el uso de estas redes: sentido común + sinceridad + humildad. Sentido común porque se puede perder fácilmente el rumbo. No es una cuestión de cuántos amigos tengo en Facebook o cuántos followers en Twitter (muchas veces parece que cuantos más tienes, es porque mejor comunicas). Sinceridad, porque el usuario lo que quiere ver es a la persona, no al político. Mostrarse tal y como uno es, sin miedo a abrir las puertas de su casa a los electores, es siempre receta de éxito. Algo que supo hacer muy bien el actual primer ministro inglés, como se señaló al final del primer post de este blog. Y, en esta línea de mostrarse humanos, humildad. Nada gusta más al elector que ver que los políticos son personas como ellos, que por tanto cometen errores y los reconocen. “Restringir los comentarios de mi blog fue un error, lo reconozco”, afirmó el propio Pérez.

En suma, fue interesante ver que los políticos no consideran ya que hay que estar en Facebook y Twitter porque Obama ganó las elecciones, y que van al quid de la cuestión de lo que son las redes sociales a la vida de la política y su relación con las personas. Algo que, como bien dijeron, se traducirá en una mejora de la calidad democrática.

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Una carrera de cinco caballos que puede cambiar el futuro de los procesos de elección de líderes políticos

En una época en la que la inmediatez es la clave, no hay tiempo para el duelo en el mundo de la comunicación política. Conscientes de ello, menos de una semana después de la toma de posesión del nuevo gobierno británico los laboristas pasaron página a su derrota electoral y pusieron proa a la elección de su próximo líder.

Había que seguir manteniendo la emoción generada por Internet en el Reino Unido en las últimas elecciones a base de hacer cosas nuevas, y realmente parecen haber conseguido nuevos hitos. Hitos que tal vez cambien la cultura de procesos internos en los partidos para elegir a los nuevos líderes, puesto que han trasladado la impresión de que todo el mundo puede tomar partido en esta elección.

Conscientes de esta urgencia, así como de oportunidades cercanas en el horizonte (como la presentación del nuevo presupuesto –a pesar de todo el fuego cruzado generado y la mala prensa que ha cosechado, el apoyo popular del nuevo gobierno de coalición ha aumentado tras la publicación de éste-), los cinco candidatos a liderar a los laboristas se pusieron rápidamente manos a la obra y contrataron a asesores de comunicación con impresionantes CV’s. Hasta la fecha, así está la carrera por apoyos:

1º. David Miliband. 83 MPs (parlamentarios laboristas), 4 MEPs (eurodiputados laboristas), 15 CLPs (los partidos locales en 635 circunscripciones). Ex ministro de Asuntos Exteriores. Ha sido el primero de los candidatos en lograr el respaldo de uno de los sindicatos: USDAW. Su web es la más completa. Se le considera aliado de Tony Blair.

2º. Ed Miliband. 63 MPs, 1 MEP, 15 CLPs. Ministro de Energía en la etapa Brown. Perteneciente al círculo interno de éste.

3º. Diane Abbot. 33 MPs, 3 CLPs. Fue la primera parlamentaria de color en Inglaterra.

4º. Ed Balls. 33 MPs, 1 CLP. El escudero más fiel de Brown en los últimos años. Ex ministro de escuelas.

5º. Andy Burnham. 33 MPs, 1 MEP, 1 CLP. Ministro de Sanidad entre 2009 y 2010 y Ministro de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte anteriormente.

(Ninguno de los candidatos ha conseguido aún el apoyo de una de las 15 sociedades socialistas afiliadas al partido).

Entre todos los caballos, es la lucha fratricida entre los hermanos Miliband la que más interés suscita, en parte también porque muchos temen que sea una reedición de las guerras entre Brown y Blair, a pesar de que David haya hablado en contra de este extremo. También porque otros muchos creen que esta circunstancia es la mejor para acabar con las disputas internas. Ambos han desplegado una gran batalla táctica en Internet. En términos de Twitter, David va en cabeza.

Fuente: elaboración propia y Fuente: elaboración propia y http://tweetstats.com/graphs/dmiliband

Por encima de la lucha de candidatos se sitúa la web del partido, que informa de las campañas de cada uno por igual. Eso sí, todo con un formato muy novedoso, alimentando la sensación de “carrera”. De entrada, se pueden seguir las campañas en directo, con vídeos de mítines y otros actos de los candidatos. Asimismo, la página principal incluye los últimos tweets de los candidatos. Un blog resume las principales novedades de cada candidato. También permite saber de mítines y otros eventos.

Este interés por contribuir a las campañas (tanto con tiempo como con dinero) y tomar partido en una elección que se está vendiendo muy bien se traducirá seguro en un interesante incremento del número de afiliaciones al partido (el requisito para votar es pertenecer al partido). Y eso que los votos de afiliados sólo cuentan 1/3 (los dos tercios restantes son para los MPs y MEPs por un lado, y organizaciones afiliadas por otro). Se espera que más de 4 millones de personas voten para elegir al líder del partido, que será anunciado en Manchester el próximo 25 de septiembre, en el Congreso Anual del partido.

Atrás quedan las anquilosadas y oscuras maquinarias de elección de interna de líderes. Se introduce para las próximas elecciones un claro ejemplo de transparencia y democracia en la elección de un líder, y otra cultura que de nuevo cambia gracias a Internet y a las redes sociales.

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Internet y las redes sociales en las elecciones de 2010 en el Reino Unido

Siempre se ha dicho que todas las novedades surgidas en Estados Unidos entraban en el Viejo Continente a través del Reino Unido, por los muchos puentes que unen a ambos países. Esta realidad ha quedado de nuevo vigente con las recientes elecciones acontecidas en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, en las que en términos de comunicación política se aprecia una mezcla entre las formas de siempre y la vanguardia introducida por Barack Obama.

La campaña del presidente norteamericano fue ante todo un evento social y mediático, como pueden ser programas de televisión de mucho éxito como Gran Hermano. El equipo de comunicación de Obama supo crear una gran expectación con sus vídeos raperos, apelaciones a los valores profundos del ser humano y un sinfín de recursos novedosos. De igual forma, en el Reino Unido se ha producido una sensación sociopolítica no vista desde hacía muchos años, en gran parte debido a que sobre el horizonte electoral se cernía la perspectiva de un “hung parliament” y a que por primera vez se celebraban debates televisados.

Agitada esa situación con una campaña muy interesante en Internet y atractiva en redes sociales, se creó el cóctel que ha convertido a estas elecciones en el acontecimiento que han sido para el país. Internet y las redes sociales no han supuesto lo mismo que supusieron en Estados Unidos, pero aún así han constituido un interesante punto intermedio. Un vistazo a las realidades comunicacionales acontecidas en la red puede aportar algunas claves interesantes acerca de qué tendencias se pueden extender al continente en próximas elecciones.

La web como eje de la comunicación con simpatizantes, afiliados y activistas

Los tres partidos mayoritarios habían estudiado la teoría, y sabían de la importancia estratégica de utilizar la web como eje de organización de la campaña y de las personas que participaban en ella a todos los niveles, desde el nacional al local. Así, tanto conservadores como laboristasliberal-demócratas desarrollaron “sites” admirables tanto en cuestiones de diseño como de funcionalidad.

Sin embargo, cabe destacar a los conservadores como el partido ganador en este sentido. Su web (que visualmente recordaba más a la de Obama), realmente fluía desde el ámbito nacional al local, y viceversa. Así, a través de myconservatives.com uno se podía registrar y empezar a hacer campaña en pro del “cambio” (“Vote for change”, otro guiño a la campaña que aupó al presidente de Estados Unidos a la Casa Blanca). También se podía acceder a través de esta página a todas las campañas locales. Y éstas no eran meros escaparates web; eran páginas con videos, blogs, acceso al equipo de campaña… Se podía descender incluso al nivel más detallado de los blogs de los candidatos concurrentes en cada barrio.

Al igual que éstos, los laboristas recurrieron a un mapa para geolocalizar las campañas locales. Asimismo, incluyeron la opción de conocer los eventos de campaña en cada localidad introduciendo el código postal. Sin embargo, sólo se podía acceder a toda esa red local registrándose. Cerrar los contenidos en Internet nunca fue una buena decisión, pero menos lo es en comunicación política y tratándose de política local, ya que los habitantes del municipio pueden querer entrar a ver las propuestas de ese partido aunque no compartan sus ideas. Siempre es más fácil un trasvase de votos en el ámbito local, donde importa más la eficacia de las políticas desarrolladas para la comunidad local, que en el nacional.

También resultó muy interesante la propuesta de los liberales de facilitar a candidatos y activistas locales la creación de sus propias webs. Muy a tener en cuenta el nivel de detalle y los servicios de comunicación política que ofrecen al usuario registrado. Eso sí que es favorecer que las campañas se cimenten desde abajo.

Grassroots: Acción, acción, acción

Crear comunidad y grupos de acción era otro de los deberes a realizar para tener éxito. Y aquí también se han visto propuestas altamente interesantes.

Por su parte, los laboristas ofrecían un amplio espectro de páginas y grupos ordenados temática y geográficamente. Jóvenes, mujeres, estudiantes… Este compendio de grupos de campaña refleja la gran actividad organizada en torno a la página web. Lástima que su acceso estuviera restringido a los usuarios registrados. También se podían encontrar muchos grupos en la web de los liberales.

Por su parte, los conservadores también ofrecían un buen surtido de opciones. Cabe destacar “Social Action”, donde se animaba al ciudadano a apuntarse a proyectos destinados a mejorar las distintas comunidades locales, a establecer nuevos grupos, etc, o el Wall (préstamo de la popular aplicación de Facebook).

Fundraising: lección aprendida

Los partidos del Reino Unido tomaron buena nota del éxito de la campaña de Obama en lo que a recogida de fondos se refiere. Así, se vio cómo triunfó de nuevo el modelo de pedir muchos pocos a mucha gente: £5, £10, £20…

Los conservadores crearon por ejemplo un termómetro que medía el dinero recaudado por cada candidato en su área local. Siempre con un target específico, para animar a “arrimar el hombro” para alcanzar la cifra deseada.

La nota divertida la pusieron en este sentido los liberales, con la imagen de un “piggy bank” realmente simpática que anima a echar algunos “pounds” en el cerdito.

Los manifiestos

Aquí vino otra de las novedades. Por primera vez, todos los partidos aplicaron el dinamismo que la web ofrece para hacer de los horribles programas de partido documentos que incluso apetecía leer. En este aspecto, matrícula de honor para los liberales. Dieron con una forma “divertida” e interactiva de comunicar sus manifiestos. El ciudadano no tenía más que seleccionar los tres puntos que más le preocupaban para que se activara un vídeo de Nick Clegg haciendo un breve resumen de ellos. Genial, porque ya no había que “tragarse” lo que no interesaba. Asimismo, si interesaba el tema, se podía acceder al capítulo entero del manifiesto correspondiente a estos puntos. Documento que, además, se diseñó en formato de revista electrónica, como los “ezines” de última generación, con destacados en colores, secciones bien diferenciadas y demás reclamos visuales. El mismo formato adoptaron los conservadores para su manifiesto.

Los laboristas no se quedaron atrás en este aspecto, y cuando menos merecen un sobresaliente alto. Propusieron una serie de vídeo-resúmenes del manifiesto de lo más entretenida. Personificaban en una familia los problemas e intereses de cada miembro, y le buscaban el gancho con los puntos correspondientes al manifiesto. Todo narrado a través de viñetas de lo más graciosas que facilitaban que el usuario volviera a ver el vídeo. Esta serie de formidables cómics animados, junto con la iconografía visual de la portada del documento, con colores alegres y vivos, hizo del manifiesto algo lejos de parecer aburrido y que en verdad animaba a hincarle el diente al programa. Interesantes también los rayos del sol de esta imagen, rayados o estriados, como en el logotipo de Obama. Parece ser que las rayas se están convirtiendo en tendencia de comunicación política-visual últimamente (véase póster de los conservadores y apréciense las susodichas rayas). Sólo se echaban en falta fotografías, algo que sí incluían los otros dos partidos.

Campañas & Vídeos: YouTube

En un sistema político en el que la legislación electoral permite atacar directamente al contrario llamándolo por su nombre y acusándole de lo que se quiera, el estallido de creatividad por los parte de los distintos partidos ha dejado campañas visuales muy creativas que hablan por sí mismas, tanto en el caso de conservadores como de laboristas.

Como no podía ser de otro modo, estas campañas estuvieron acompañadas de multitud de vídeos. Conscientes de las máximas de cuenta todo lo que puedas con vídeos en tu web principal y en YouTube, y si es a través de historias, mejor que mejor, los partidos llevaron a cabo producciones de gran calidad. Webcameron (que jugaba con ventaja porque llevaba más meses rodado: 2.979.734 reproducciones de vídeos) VS Labour (1.688.879 reproducciones).

En el capítulo de la autopromoción, a destacar vídeos como Just look around you, o la historia del Partido Conservador (que logró colocar el día de las elecciones un anuncio en el “front site” de YouTube instando a la gente a votar por Cameron).

En la parte de ataque, artillería pesada. Algunos enlaces:

De producción conservadora:

–  1 minute of Labour

–   A message of Gordon Brown

De producción laborista:

–  60 seconds

–  A nightmare on your street

Sorprendentemente, los liberal-demócratas no concedieron mucha importancia a su canal de YouTube.

Además de los vídeos “oficiales”, se pudo ver otro gran número de producciones de grupos, medios de comunicación, etc. Vídeos entre el que se encuentra el del “tropiezo” de Gordon Brown con Gillian Duffy, la mujer con la que había estado hablando. Escalofriante comprobar que casi llega a las 300.000 visitas. Y no sólo eso, sino la disculpa de Brown cuando le hacen saber que el comentario ha trascendido a los medios, y la reacción de Mrs. Duffy. Los políticos saben bien que este tipo de errores se pagan caros, pero más en el contexto de inmediatez de Internet. De hecho, el asunto se propagó por la web en cuestión de minutos gracias a Twitter.

Merchandising y productos

Cuando se crea expectación en torno a algo y se involucra a la gente hay que dejar recuerdos para la posteridad y crear objetos e iconos que realcen el mito y el momentum. Globos, tazas, paraguas (instrumento de campaña realmente importante en el Reino Unido)… Y, cómo no, el kit del votante. Porque los instrumentos también comunican marca, en este caso de partido y marca personal del político. Entre ellos, unos lazos que, por cierto, se parecen mucho a los de Farmville, juego estrella en Facebook. ¿Será un reclamo subliminal de los partidos? Fue divertido ver cómo desfilaban los candidatos de los distintos partidos según se iban conociendo los resultados en sus circunscripciones. Rojo, amarillo y azul, cada uno con el color de su partido; realmente parecía el apartado del citado juego en el que se van consiguiendo lazos de estos colores según se logran más méritos en la granja.

En pro de beneficiar estas políticas de imagen de cada partido, fue fundamental la creación de pósteres descargables por Internet para colocar en la entrada de las casas. Por ejemplo, en Cambridge, ciudad del Este de Inglaterra donde tradicionalmente ganan los liberales, podían verse muchos de estos pósteres en los jardines de los edificios. Como apenas había carteles de ningún otro partido, realmente parecía que todo el mundo iba a votar liberal y que nadie se atrevía siquiera a sacar una banderita laborista o conservadora. No es nueva la técnica, pero sí iniciativas que hagan fácil adquirir estos recursos visuales, como el que sólo cueste un click y se pueda hacer desde casa.

Redes sociales y blogs: mucho ruido y pocas nueces, pero sabrosas

Cada vez más las campañas políticas se centran en la persona, en el líder, en el candidato, y menos en los partidos y los tediosos programas. Internet permite más que nunca explotar esta realidad. Esta tendencia va todavía más allá con las redes sociales, al permitir al ciudadano saber más de la persona y menos del político. En este sentido, Attensity revela que sólo el 10% de los comentarios políticos publicados en Twitter y relacionados con las elecciones en el Reino Unido trató de políticas partidistas y manifiestos.

La impresión general en torno a las redes sociales es este país es que no fueron capaces de colmar las expectativas creadas, y que la campaña fue demasiado “tradicional”: televisión, televisión y más televisión. Tal era la agitación social generada en torno a ellas que se hablaba de “Las elecciones de las redes sociales”, y se creía que la acción en sitios como Facebook y Twitter iba a ser decisiva en el resultado final.

Fue interesante ver cómo éstas auparon a Clegg al estrellato, retroalimentando la “cleggmanía” generada en torno a su persona tras el primer debate televisivo (los liberales registraron un aumento del 700% en las donaciones recibidas en Internet tras el debate). Globo que posteriormente se desinfló al obtener unos resultados peores de lo esperado. ¿Por qué las tendencias mostradas en las redes sociales no se reflejaron en el resultado final?

Una posible respuesta es que, de momento, no se puede esperar obtener una muestra representativa de todos los sectores y edades de la sociedad en las redes sociales, utilizadas principalmente por gente joven.

Otra clave radique tal vez en el hecho de que los políticos no se tomaran realmente en serio el feedback que requieren estas redes. Muchos internautas que twitteaban tardaban demasiado en recibir respuesta, y en muchos casos ni siquiera la recibían. Así, la impresión entre la comunidad ligada a las redes sociales en el Reino Unido es que la comunicación fue un tanto unidireccional, con mucha producción por parte de partidos y políticos en términos de volcar contenidos en estas redes. Lástima que estos últimos no aprovecharan el potencial que estas herramientas de comunicación ofrecen.

En cualquier caso, sí que se puede decir que estas redes “alteraron” el clima social, lo cual demuestra el poder de las mismas en la sociedad, ya que no es fácil involucrar a los jóvenes en campañas políticas. Valga para la reflexión el dato publicado por YouGov: un cuarto de los jóvenes entre 18 y 24 años comentó cuestiones relacionadas con la política a través de las redes sociales.

Y desde luego que la campaña ha dejado ideas muy interesantes para replicar / desarrollar en posteriores carreras electorales. Merece la pena destacar Democracy UK on Facebook, con casi 280.000 “likes”. Establecido por la Comisión Electoral, esta página incluía una herramienta que permitía al usuario crear su propio “cabinet” siendo él el próximo Primer Ministro. Asimismo, organizó una “elección virtual” en la que participaron 463,000 votantes (Resultado: Nick Clegg 42%, David Cameron 31% y Gordon Brown 27%). Y no sólo elecciones, sino debates en sí mismo. Así, además de los tres debates televisados entre los tres candidatos (en los que la gente, delante del televisor y con el portátil al lado, proveía feedback en directo a través de un indicador que iba oscilando según expresaban sus opiniones), los tres líderes se sometieron a las preguntas de la gente en un debate digital, apoyado por Facebook y YouTube.

De todas formas, ¿quién fue el ganador en Facebook? Los conservadores, al menos en números: poco más de 100.000 seguidores. En segundo puesto, y muy de cerca, los liberales, con 90.000. Todo un logro para este partido obtener un resultado tan cercano a los tories, teniendo en cuenta la enorme diferencia de votos y, por tanto, de apoyo social. Por su parte, los laboristas no superaron los 50.000.

Sobre Twitter, baste la siguiente estadística de Tweetminster como botón de muestra del tráfico de comunicaciones que movió sobre la campaña: 154.342 tweets de términos relacionados con el tercer debate mientras éste se celebraba, a razón de 26,77 por segundo, distribuidos entre 33.095 personas. ¿Cómo seguir tal aluvión informativo? Gracias a Politwecal, herramienta que utiliza una interfaz muy parecida a Tweetdeck.

Los conservadores fueron también quienes obtuvieron más seguidores en Twitter (36.925), así como los que fueron más lejos en el uso de esta herramienta. No sorprendió que fueran volcando en esta red los resultados de cada circunscripción según se iban recontando los votos y declarando ganadores; sorprendió que el resto de partidos no lo hiciera. A propósito de la noche electoral en Twitter, Nick Clegg –el único político con canal propio en esta red (43.047 seguidores), además del oficial del partido (22.754 seguidores)- aprovechó para dar las gracias por el apoyo recibido. Mientras, los laboristas (7.998 seguidores) llevaban sin actualizar su canal… ¡desde antes que cerraran las urnas! ¿Cómo iban a convencer a votantes de última hora?

De todas formas, la estrategia twittera de los laboristas tuvo puntos fuertes, como el Twitter de Sarah Brown, que alcanzó gran popularidad (1.123.185 seguidores). Fue muy interesante seguir el desarrollo de la campaña de Brown en Twitter desde otro punto de vista, el de su mujer.

Ésta misma tenía también blog propio en la página de los laboristas. Web en la que también se podía leer al propio Brown. Del lado de los conservadores, “Blue Blog”, donde Cameron, su mujer Samantha y otras personas de la campaña publicaban las entradas.

Por último, señalar que el punto fuerte de la estrategia de los tories era el mencionado videoblog webcameron, que cuando incluía una entrada de Samantha cambiaba el nombre: websamcameron-. Además de mítines y otros actos políticos, se les veía en encuentros con gente, grabando desde casa mientras hacían las tareas cotidianas, desde el coche mientras se dirigían a los sitios… Una estrategia de dar a conocer al candidato y a su entorno familiar de forma amable, y pareciendo auténtico, muy acertada en términos de comunicación política al dar en la diana de la importancia señalada de mostrar a la persona y no al político. Será interesante seguir el desarrollo de sus comunicaciones y políticas web como Primer Ministro para ver si continúa en esta línea, como Obama ha hecho…

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